Cuando el remolcador suelta el cable, hay un instante extraño: el ruido desaparece de golpe. A partir de ahí solo se oye el aire deslizándose por la cabina y la voz tranquila del instructor explicando lo que hace el avión.
El vuelo a vela no es un parque temático: es un deporte. Pero no necesitas conocimientos previos para disfrutarlo. Solo ganas de mirar la sierra desde otro ángulo y dejar que la atmósfera haga el resto.
Hay quien sale convertido en piloto en potencia y quien simplemente se queda con una historia para contar el resto del año. Las dos cosas valen.
Sin motor
El planeador no tiene combustible: vuela aprovechando corrientes ascendentes.
Biplaza
Vuelas con un instructor experimentado al lado, comunicándose contigo.